Misioneras De Cristo Jesús

LAS AVENTURERAS DE EL EJIDO

¡¡¡Aquí al habla las aventureras de El Ejido!!!

Queridas hermanas.

Encontramos un ratito para sentarnos tranquilas a compartir con vosotras de estos tres días. Viajamos a El Ejido, diócesis de Almería el jueves 25 de enero, festividad de la conversión de San Pablo.

”Id al mundo entero y proclamad en Evangelio a toda la creación”

El Ejido

El Ejido es un municipio y ciudad de España, en la provincia de Almería, comunidad autónoma de Andalucía. Se ubica en la comarca del Poniente Almeriense. En 2020 contaba con 89 975 habitantes (2023) es el tercer municipio más poblado de la provincia de Almería. Su extensión superficial es de 227 km² y tiene una densidad de 368,98 hab/km².

EL MAR DE PLASTICO:

A vista de satélite parece una enorme costra blanca, un hueso bien pulido que asoma al sur de la península; pero el conocido como «mar de plástico almeriense» no es otra cosa que lo que indica su propio nombre: una vasta extensión de cubiertas plásticas, hectáreas y hectáreas de invernaderos que cuando se observan desde arriba, con ayuda de satélites, brillan por el reflejo del sol.

Igual que una roca de sal.

Los invernaderos que hoy salpican la región oriental de Andalucía y cubren el Campo de Dalías no siempre estuvieron ahí, sin embargo; ni siempre fueron tantos, ni tan «cegadores». A mediados del siglo XX las parcelas de la comarca del Poniente Almeriense, la que nos deja ahora las estampas más impresionantes, se dedicaban sobre todo al cultivo de cepas y la producción de uvas.

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Prisioneros del mar de plástico

Al llegar a Almería. Vemos dos mares, el de agua y el de plástico. Ambos impresionantes, brillantes y vivos. Uno azul y otro blanco. 

El primer invernadero se montó en Almería en 1963 como parte de un experimento para mejorar los rendimientos agrícolas. Los promovió el llamado Instituto Nacional de Colonización. Eran apenas 100 m2. Desde entonces la superficie bajo plásticos no ha dejado de crecer y en la actualidad Almería tiene 33.000 hectáreas de invernaderos, según los datos facilitados por la Junta de Andalucía en 2021. La mayoría de ellos se encuentran en El Ejido, seguido de Níjar y Almería capital.

Todos estos invernaderos producen cantidades ingentes de frutas y verduras que se exportan o se pueden consumir en nuestro país, todo a precios muy competitivos. Estas producciones generan mucho trabajo a lo largo del año, lo que requiere una enorme cantidad de mano de obra.

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Miles de personas vienen de fuera de España a trabajar en los invernaderos.

La gran mayoría vienen de África –casi la mitad de Marruecos y la otra mitad del África subsahariana–. El trabajo actualmente se paga a unos 7,5 euros la hora si tienes papeles, y a 5 euros o menos si no los tienes.

Muchos de estos trabajadores están en movimiento, pero varios miles de ellos se quedan anclados en las zonas de mayor producción, encadenando trabajos estacionales o esperando algunas semanas cuando no hay trabajo. Como resultado de esto se han desarrollado una infinidad de espacios extremadamente precarios en los que las personas viven en condiciones casi infrahumanas. Los más afortunados tienen una infravivienda propia en alguno de los asentamientos informales que existen. Con suerte serán cubículos hechos con ladrillos de hormigón y suelo de azulejo. En general serán más básicos y estarán compuestos por maderas y plásticos. El enorme riesgo en estos casos son los incendios, que son recurrentes, y muchos, provocados, y los desmantelamientos por parte de los ayuntamientos que de vez en cuando tienen lugar. El último fue el 30 de enero en Níjar, donde el ayuntamiento dejó sin hogar a más de 400 personas de la noche a la mañana. Muchas de ellas han encontrado refugio en otros asentamientos de la zona, pero existe mucho miedo de que el éxito de este desmantelamiento dé lugar a más. Las personas que viven en estos espacios de chabolas lo hacen con el miedo permanente a quedarse sin nada de repente.

Pero en los asentamientos por lo menos lo que tienen les pertenece. Fuera existen también cubículos en alquiler, incluso contenedores insalubres que ciertos propietarios ceden a los chavales a cambio de trabajo, en una ratio inhumana de inversión retorno. 

¿Por qué se quedan si sus condiciones de vida son tan espantosas?

La gran mayoría lo hacen porque no tienen papeles y los quieren conseguir. Existe la mafia de los empadronamientos, de los contratos y en definitiva de los papeles. Personas que llevan años en situación irregular malviviendo presas de los escasos recursos que consiguen trabajando de sol a sol y de sus sueños de conseguir en algún momento el preciado carné temporal. 

Acabamos nuestro viaje hoy con la amarga sensación de que algunas de nuestras frutas y verduras están manchadas de explotación en un país en el que toda la fuerza democrática parece que se diluye cuando se trata de hablar de personas migrantes.

Chus, Thelma y Vero

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