La Misión de Panzi, en la República Democrática del Congo, celebró con alegría el cierre de las actividades anuales del grupo de Pastoral Juvenil Kizito Anuarite, un espacio de encuentro, formación y crecimiento para niños, adolescentes y jóvenes de la comunidad.
Acompañados por las hermanas Beatrice y Esther, Misioneras de Cristo Jesús, junto con el párroco, los animadores y los promotores de la pastoral juvenil, los participantes compartieron una jornada festiva para dar gracias por todo lo vivido durante el curso. Juegos, dinámicas, cantos y momentos de convivencia marcaron este encuentro que reunió a numerosos niños y jóvenes de la misión.
Dos grandes testimonios
El nombre del grupo recuerda a dos grandes testimonios de la Iglesia africana. San Kizito, el más joven de los mártires de Uganda, y la beata Anuarite Nengapeta, religiosa congoleña reconocida por su valentía y fidelidad, continúan inspirando a las nuevas generaciones a vivir la fe con alegría, compromiso y esperanza.
Este final de curso ha sido también una oportunidad para reconocer el esfuerzo de quienes hacen posible esta labor educativa y pastoral. A pesar de los desafíos y dificultades que han surgido a lo largo del año, el grupo ha seguido adelante gracias a la implicación de los jóvenes, el acompañamiento de los responsables y el apoyo de tantas personas que sostienen esta misión desde cerca y desde lejos.
Como comparte la hermana Beatrice:
«A pesar de los altibajos, pudimos terminar con alegría. Gracias a todos por vuestros apoyos.»
Desde Panzi elevamos nuestra acción de gracias por cada niño y joven que participa en esta pastoral, por cada animador que dedica su tiempo al servicio de los demás y por todas las personas que colaboran para que estos espacios sigan siendo una fuente de crecimiento humano, espiritual y comunitario. Porque sembrar en los jóvenes es sembrar esperanza para el futuro.
Gracias por caminar con nosotros y por hacer posible que la misión siga dando frutos en Panzi.


